Marketing Educativo: posicionando a la institución educativa

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Marketing Educativo: posicionando a la institución educativa

marzo 10, 2016
Erasmo Arellano

El posicionamiento es el lugar diferencial que ocupa la marca en la mente de los usuarios (Trout y Rivkin, 2002): “qué marca mi marca mejor que las marcas de la competencia”. Este concepto diferencial define a la institución educativa, la cual, con acciones de comunicación de marketing, logrará instalar el nombre (la marca) en la mente de sus alumnos actuales y potenciales (los usuarios).

Las instituciones requieren identificar las necesidades de sus alumnos, al satisfacerlos a través de los servicios adecuados. Para ello, hay que tener en cuenta los aspectos simbólicos y psicológicos relacionados con la identidad de la academia, pues los alumnos, (usuarios y consumidores) “eligen a las marcas por afinidad. Por tanto, es importante que la organización educativa estudie a su público meta, averigüe su carácter y su forma de ser y, una vez identificados, dotar a la marca de una personalidad acorde con la de los usuarios potenciales de los servicios educativos” (Bur, 2015).

A partir de ese momento, el nombre de la institución se concebirá como una marca, la cual está conformada por:

fonotipo: constituido por la parte de la marca que se puede pronunciar; es la identidad verbal de la marca,

logotipo: es la representación gráfica del nombre; la grafía propia con la que éste se escribe,

isotipo: es la representación gráfica; es un signo icono,

gama cromática o cromatismo: es el empleo y la distribución de los colores, y

(g) diseño gráfico o grafismo: es muy importante en la identidad visual de la marca.

Otro aspecto importante a tener en cuenta es la aplicación del marketing mix (las cuatro P) en las organizaciones educativas. En la actualidad se presenta un pasaje de las cuatro P (Producto, Precio, Promoción y Plaza) a las cuatro C (Consumidor, Costo para el consumidor, Comunicaciones integradas y Conveniencia para el consumidor). Este pasaje puede entenderse como el tránsito de un enfoque en la oferta (las cuatro P) a un enfoque en la demanda (las cuatro C). El Producto, en el caso de las

organizaciones educativas, son los servicios educativos, y el enfoque en el Consumidor (usuario de los servicios educativos) significa que, en primer lugar, es necesario conocer las necesidades del público objetivo para ofrecerle los servicios que los satisfagan. El Precio es el valor económico que la organización educativa le adjudica a los servicios que ofrece, pero es importante establecer si el mismo es adecuado a los Costos para el consumidor. La Promoción (publicidad, promociones de venta y ventas) se convierte en Comunicaciones integradas, es decir, además de las modalidades señaladas se incorporan las Relaciones Públicas, el marketing directo, el marketing on line, etc. Finalmente, la Plaza es el lugar físico o área geográfica en donde se van a ofrecer o distribuir los servicios educativos. Pero, en la actualidad el marketing se enfoca en la Conveniencia para el consumidor, por lo tanto, la organización educativa debe investigar qué lugar le resulta más conveniente a su público objetivo (los alumnos) (ídem).

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Erasmo Arellano
Consultor, Conferencista y en mi tiempo libre Director de la empresa ConsultoriaparaColegios.com Apasionado del Marketing Educativo & Digital, siempre innovando nuevas estrategias para mejorar los resultados de las Instituciones Educativas.
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